Hace unos años ya que empezaron a ponerse de moda las series yankis de éxito. El boom total comenzó con el fenómeno Lost, una que ponían en TVE 1 sin mucho éxito que yo sepa (soy demasiado vago para contrastar este dato) pero que de buenas a primeras todo el mundo veía (bajada de Internet, ¡so delincuentes!) y comentaba compulsivamente. Los grupúsculos de gente muy flipada hablando del monstruo de humo, de la escotilla y de Los Otros, que recitaban al dedillo la archiconocida (y mil veces usada como contraseña por suerte para los hackers) secuencia de números, empezaron a proliferar como la peste en cafeterías, botellones y centros de trabajo. Esto, evidentemente, ponía (y pone) de los nervios a todos aquellos que pasaban (y algunos aún pasan) del tema; pero el pelotazo fue tan grande que en cierta época podía llegar a dar la sensación de que eran los menos y por tanto los que estaba bien jodidos, excluidos de la sociedad como parias televisivos. Yo, como tantos otros, a pesar de que nunca he sido un tío que vaya con las modas y que jamás había seguido ninguna de las habitualmente pestilentes producciones patrias ni los clones de CSI, que no molarán tanto, pero se reproducen igualmente por esporas, caí en la trampa y un buen día, harto de tanta exclusión, me casqué casi media temporada de Perdidos seguida. Aquél día fui captado para la secta del previously, por que debes saberlo, tu que te consideras un/a tío/tía de lo más normal, que estas corrientes las propagan los más frikis desde sus húmedas mazmorras y sin que te des cuenta te ves bajándote los capítulos en versión original subtitulada al día siguiente de que se emitan en gringoland. Que risa cuando decías aquello de “Con subtítulos. Enga ji, tu lo flipas chaval, me viá poné yo a ve una peli subtitulá”, eh. Y tengo indicios de lo que digo, pues la modita esta empezó justo después del obús anillero de P. Jackson & Co. Desde aquí advierto que dichos frikis son mucho más peligros que los abyectos hijos de Satán conocidos por nosotros, la plebe, como creadores de tendencias.Bueno, pues la bromita me dura hasta este momento, y estoy que me como las uñas con la 5ª temporada. Me he tragado alguna que otra serie más, unas más pencas que otras, claro, cosa que me ha hecho desarrollar un superpoder de visión doble para leer subtítulos y prestar atención a escenas simultáneamente. Pues bien, como Héroes no tiene demasiado interés ya y los episodios semanales de Lost y Galactica me saben a poco, un sábado de estos de aburrimiento y perrez totales me dije “venga va, me voy a ver un par de capitulillos de Dexter, que dicen que está de puta madre”. ¡Pues muy mal hecho! ¡Otro enganche más, parezco mi abuela con los culebrones! Menos mal que estos enganches son de várdere, porque me he tragao la primera temporada en dos semanas, que no es demasiado teniendo en cuenta que son sólo doce entregas. Se ve que estoy mejorando.
Dexter va de un menda que así al principio parece buena gente. El tío es poli forense, bastante bueno en lo suyo, es simpático, trata de puta madre a los churembeles de su novia (Julie Benz) y del pesadilla del ex-novio yonki de ésta, no fuma, no tal… Pero es todo una tapadera, como lo de los trajes de Camps; por que Dexter Morgan (Michael C. Hall) no es un tío legal, sólo se lo hace el cabrón. El colega es un asesino en serie. Y lo mejor, es que aún sabiéndolo te sigue cayendo bien el jodío. Bueno, es que tampoco es un sacamantecas sin más, fue adoptado por un poli de los de antes que lo encontró de niño en una escena del crimen bastante truculuenta, con lo que el pobre chaval quedó un poco tocado del ala, de modo que, como él mismo dice, está “vacío”, como si no tuviera sentimientos y lo único que lo hace sentirse persona es matar peña, mira tu que tierno. Esto por sí sólo no hace que te caiga en gracia pero, Harry, su padre adoptivo, viendo que el mozo iba de cabeza a la silla eléctrica, decide encauzarlo por el mejor camino posible que se le ocurre, que no es más que lo que todos quisiéramos a veces que alguien hiciera, calmar sus ansias homicidas con aquellos criminales que de una forma u otra han esquivado la ley. Para ello le inculca un estricto manual de conducta, al que Dexter se refiere como “El Código de Harry”. Estas enseñanzas te las van sacando en forma de breves aunque interesantes (a mi me gustan mucho) flashbacks intercalados con la historia.
La serie esta organizada de una forma que no es nueva, pero que aquí está bastante bien hilada. Cada capítulo tiene su propia trama más o menos independiente, pero casi siempre conectada con el tema principal de cada temporada, un caso más complejo de algún asesino que por H o por B tiene algo que ver a su vez con la historia personal del propio Dexter. Así, la primera temporada (cuya resolución está bastante guapa) es el caso del Asesino del Hielo, y la segunda, que he empezado a ver hace poco y me mantiene realmente motivado es el caso del Carnicero de
Total, que no revelo más y recomiendo esta serie a todo aquel que tenga ganas de echar un buen ratillo viendo la tele (el monitor del PC en mi caso); comprobará que currándoselo un poco se pueden hacer cosas curiosas y no la bazofia que nos meten en vena (o al menos lo intentan) día tras día.
Estos son los créditos del principio, que me flipan:
WIKIPEDIA:
Dexter es una serie de la cadena estadounidense Showtime (televisión) basada en la novela El Oscuro Pasajero (Darkly Dreaming Dexter) de Jeff Lindsay.
Dirección:
Michael Cuesta
Tony Goldwyn
Keith Gordon
Steve Shill
Marcos Siega
Robert Lieberman
Duración: 50 min. aprox.
Temporadas: 3
Se emite en español en:
FOX
Cuatro
TV Azteca
Azteca 7
City Vibe

1 comentarios:
jeje, sabía que sabrías apreciarla. Estoy seguro de que te ancantará la segunda, sobre todo la recta final. Y a ver si no se te desinfla en la tercera, como me pasó un poco a mí.
Un abrazo, compi
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