Si hay un cómic (o novela gráfica, si no quieres reconocer que te gustan los tebeos con treinta tacos) que aparezca en todas las listas de títulos imprescindibles del género, ese es Watchmen. Este es un hecho del que tenía constancia desde hace bastante tiempo y que me ha incitado a ojear el tomo cada vez que lo he visto en alguna estantería, con el gusanillo de trincarlo y llevármelo a casa para comprobar si hacía honor a tal distinción. Sin embargo, cosa imperdonable por mi parte, nunca he llegado a hacerlo. No sé exactamente la razón; si por desconfianza, por dejarme los 35 eurazos sin garantías de que mereciera la pena, por la impresión del libraco con pinta de guía telefónica... En fin, el caso es que ante la inminencia de la película (cuyos trailers carecían de significado para mí hasta ahora), que tantas expectativas está generando, y que por supuesto iré a ver; hace unos días decidí que era imperativo leerlo de una puñetera vez antes del estreno. Como no me convence la portada de la última edición, me lo bajé de Internet para tenerlo aunque sea en pantalla, a la espera de la próxima reimpresión con sus tapas clásicas de la chapa manchada de sangre.
Para quien no lo sepa, Watchmen es una serie de 12 números escritos por Alan Moore y dibujados por Dave Gibbons, publicados por DC entre 1986 y 1987 que fueron posteriormente recopilados en un sólo tomo. ¿De qué trata? Pues…. intriga, conspiración, política, moral… De lo que no es, es de acción.La trama se desarrolla en un 1985 alternativo, donde Nixon es aún presidente y la guerra fría continúa, hacia una cada vez más probable guerra nuclear. Esto contribuye y al tiempo sirve de excusa al tono tenso y pesimista que se palpa a lo largo de toda la historia y que acompaña a los personajes, tanto principales como secundarios en sus diálogos y motivaciones.
El argumento avanza conforme a los movimientos de un grupo de aventureros retirados, cuyas personalidades y decisiones están realmente logradas gracias a las cuidadas y abundantes alusiones al pasado de estos en forma de recuerdos, conversaciones y reflexiones, apoyadas por los anexos en forma de cartas, artículos de prensa, informes policiales, etc. que aparecen al final de cada capítulo; un recurso narrativo este último empleado en multitud de otros cómics. La diferencia es que normalmente estos apéndices son poco relevantes e incluso tediosos en algunas ocasiones, mientras que aquí se leen con las mismas ganas que el resto de la historia y aportan datos esenciales sobre la trama.Nada mas empezar a leer se da cuenta uno que no está ante un cómic de superhéroes al uso, yo diría que no tiene nada que ver con un tebeo de pijameros mas allá del detalle de que los protagonistas van ocasionalmente disfrazados con los calzoncillos por fuera. Es chocante que el primero de estos “héroes” que es presentado, Rorschach, parece ser un ultraderechista aficionado a romper dedos, (eso sin contar al Comediante, que aparece muerto como punto de partida de la historia, y que es otro cabrón de cuidado). Más adelante ya sabes que el tío no es así por las buenas, como se hace patente en al capítulo 6, “El Abismo devuelve la mirada”, que junto al anterior, “Aterradora Simetría”; ambos basados en la vida del tipo más duro que jamás verás en una historieta; considero los mejores del tomo. Todo el asunto de los perros es realmente acojonante; y en mi opinión está relatado de forma magistral por los autores, pues el lector cae en la cuenta de lo ocurrido y se horroriza por ello exactamente en el mismo instante que el personaje.
El final es también memorable a la par que chocante. En absoluto resulta simplón o forzado a pesar de tratarse de algo insólito y, la revelación del consumado desastre es un auténtico momentazo. Incluso ya resuelta la intriga, las primeras 6 páginas del último número son una de las secuencias dibujadas más increíbles que he visto nunca. Y bueno, la última página también es la leche, rizando el rizo más todavía. Además, hay pistas y detalles subliminales sobre quien está detrás del cotarro durante tooooda la historia, aunque sería muy difícil adivinarlo demasiado antes de que el secreto sea revelado a pesar de la reiteración de algunos de ellos. Como me habían dicho y había leído por ahí mil veces, se hace altamente recomendable una segunda lectura; opinión a la que me sumo aún sin haberlo hecho (todavía) y tarea a la cual procederé en breve, pues estoy seguro de que hay muchos más detalles de los que me iba acordando cuando estaba acabando con la historia y en su posterior e inmediato repaso. El propio Moore había dicho que “Watchmen estaba escrito para ser comprendido sólo después de varias lecturas”. Comprendido no sé, pero disfrutado en su totalidad si.Lo que es seguro es que Watchmen es una obra maestra, merecedora de su fama y me ha hecho disfrutar de las mejores 6 horas (en tramos de 2) que he pasado leyendo un tebeo.
Cuento los días como si mirara el reloj de marras.
1 comentarios:
Espectacular.
Ahora ya no querrás ver tu estantería sin el tomo, a ver cuanto tardas en pillartelo.
Hablando de lo que dices de segundas y terceras lecturas... un buen ejemplo son las dos últimas viñetas de la página que pones en el post. Eso del "escalofrío" que le da al policia al pasar junto al manifestante... espectacular total.
Ya sabes, en 2 semanas tyenemos cita para el cine, un abrazo tio.
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